Situado en Cabrils, en el Maresme, este proyecto transforma el entorno de una vivienda en un jardín mediterráneo adaptado a un terreno con fuerte pendiente y un contexto natural marcado por vegetación forestal y rocalla existente.
La intervención parte de una idea clara: crear un ecosistema propio alrededor de la vivienda, donde arquitectura y paisaje conviven de manera equilibrada. El proyecto busca integrarse con el territorio mediante materiales naturales, vegetación autóctona y soluciones constructivas respetuosas con la topografía original.
El resultado es un jardín que no impone una forma artificial al terreno, sino que trabaja con la pendiente y con las condiciones naturales del lugar, generando recorridos, espacios de transición y zonas vegetadas que evolucionarán con el tiempo.
Una de las principales actuaciones del proyecto fue la preparación y modelado del terreno, con movimientos de tierras, excavaciones para plantaciones y zanjas para las instalaciones de riego.
La parcela presenta un talud importante que requería una intervención específica para garantizar su estabilidad. Por este motivo se aplicaron técnicas de bioingeniería del paisaje, integradas dentro del diseño del jardín.
Entre las actuaciones principales destacan:
instalación de biorrollos de fibra de coco para estabilizar el talud
colocación de malla de coco biodegradable para fijar el sustrato
aporte de tierra vegetal y enmiendas orgánicas
plantación progresiva de arbustiva para consolidar el suelo
Este sistema permite que la vegetación arraigue y refuerce de forma natural la estructura del terreno con el paso del tiempo.
Para facilitar la circulación entre los diferentes niveles del jardín se crearon diversos recorridos y accesos integrados en el paisaje.
Los caminos principales se resuelven con sauló compactado, un material tradicional que ofrece una textura natural y un drenaje adecuado. Este pavimento se acompaña de zonas de grava y marmolina que aportan contraste y continuidad visual con la fachada de la vivienda.
En las zonas con desnivel se instalaron ecotraviesas de madera de pino, encajadas en el terreno para generar peldaños y pequeñas plataformas de paso. Estas traviesas permiten adaptar los recorridos a la topografía existente sin necesidad de estructuras rígidas o muros artificiales.
El conjunto crea una circulación fluida que conecta los diferentes espacios del jardín y acompaña el movimiento natural del terreno.
Uno de los criterios principales del proyecto fue trabajar con materiales coherentes con el entorno mediterráneo.
La rocalla existente en la parcela se conservó e integró dentro de la composición del jardín, reforzando el carácter natural del lugar.
Los materiales utilizados en la obra incluyen:
sauló compactado para caminos
marmolina y gravas decorativas
traviesas ecológicas de madera
triturado vegetal para cobertura orgánica
elementos de bioingeniería con fibra natural
Este conjunto material genera un lenguaje discreto y natural, donde los elementos constructivos se integran con el paisaje en lugar de destacar en él.
La plantación se basa en vegetación mediterránea adaptada al clima del Maresme, con especies resistentes a la sequía y de bajo mantenimiento.
La composición vegetal combina diferentes estratos para generar estructura y densidad vegetal:
arbolado autóctono que aporta sombra y escala al jardín
arbustiva mediterránea en masas naturalizadas
vegetación específica para estabilizar taludes
praderas de herbáceas en zonas abiertas
Esta estrategia vegetal contribuye a reducir el consumo de agua, favorece la biodiversidad local y permite que el jardín evolucione con el paso de las estaciones.
Con el tiempo, la vegetación consolidará el talud y reforzará la integración del jardín con el paisaje natural que rodea la parcela.
Para garantizar el buen desarrollo de la vegetación se instaló un sistema de riego por goteo sectorizado, adaptado a las diferentes zonas del jardín.
La instalación incluye:
red de tubería de polietileno
goteros autocompensantes
sectores independientes para arbolado, arbustiva y talud
programador de riego con control electrónico
conexión a la red existente
Este sistema permite optimizar el consumo de agua y ajustar el riego según las necesidades de cada zona vegetal.
El proyecto de Cabrils no busca un resultado inmediatamente acabado, sino un jardín que evolucionará con el tiempo.
A medida que la vegetación crezca y colonice el talud, el paisaje se volverá más denso y naturalizado, reforzando la sensación de integración con el entorno forestal del Maresme.
El jardín se convierte así en una extensión del territorio: un espacio vivo que combina arquitectura, naturaleza y sostenibilidad.
PROYECTO: Menhir Landscape Studio
EJECUCIÓN: Babilon Jardineria
MATERIAL: Breinco– Barnacrop – Projar
PLANTER: Cultidelta – Arribas center